Quise entrar en tu alma, y ¡qué descenso!,
¡qué andar por entre ruinas y entre fosas!
¡A fuerza de pensar en tales cosas, me duele el pensamiento cuando pienso!...
¡qué andar por entre ruinas y entre fosas!
¡A fuerza de pensar en tales cosas, me duele el pensamiento cuando pienso!...
Y en mí, ¡qué hondo y tremendo cataclismo!
¡Qué sombra y qué pavor en la conciencia,
y qué horrible disgusto de mí mismo!
¡Qué sombra y qué pavor en la conciencia,
y qué horrible disgusto de mí mismo!
“Envío”, de Manuel José Othon
a mi poeta, Jeison Villalba…TE ADORO, NENE...
Niño azul es hyacinthus
Es un ave prohibida al avanzar las cinco.
{Yo comparto media vida con el señor insomnio
No tengo caramelos ni tengo repertorio}.
Niño azul es un barco con veletas de fuego
Si se ríe despacio hace vibrar el cielo.
{Yo me pierdo entre sombras
pues lámparas de calle no me obsequian la gloria}.
Niño azul bebe estrellas, envenena luciérnagas,
comete diez errores y Apolo le celebra.
{Yo paso a diario por la panadería.
entre el ajonjolí tu recuerdo me espía}.
Niño azul es murmullo en mi lago dormido
Si sus pies son de barro, desdibuja latidos.
{Yo escribo garabatos, burlando ortografía
sonríen por bagatelas mis vocales suicidas}.
Niño azul es malvado,
quisiera ser aquél que le nubla los labios;
si él cuenta uno, dos, tres, ¡me someto en el acto!
{Yo soy profesional en la disipación,
nunca perdono un viernes, no se comer arroz,
en esas avenidas muere mi corazón}.
Niño azul no tolera falaz palabrería,
él sueña con Verlaine, destroza margaritas,
clava con alfileres las mariposas vivas.
{Yo converso los sábados con Gloeden y Oscar Wilde,
¡Si llego a desnudarme la cosa va genial!}.
Niño azul es eterno, es luz y es infinito,
encierra el universo en sus ojos sombríos,
si se tiende en el mar, el mar se hace el dormido,
y si camina en tierra: la parte, la fragmenta,
la mata y la condena, la pierde y recupera.
{Yo camino con la boca pausada,
los autos insolentes de ti no saben nada}.
Niño azul tiene piernas de envidiable diseño,
medio beso en los muslos y ardes en el infierno.
Niño azul es bonsai creciendo entre las piedras,
un recuerdo imposible, Prometeo sin cadenas,
una historia sin fin, una cerveza fría.
Niño azul es la nada escondiendo la vida,
es la brisa de Enero, es Julio que se asfixia,
es cárcel sin guardianes, es verdad y es mentira,
Niño azul es la sangre resbalando en mi silla,
una tibia bengala, unas manos lejanas,
unos labios cediendo, un lamento que calla,
magenta y cian tiñendo la absurda celosía,
Niño azul es la muerte, húmeda pesadilla.
Niño azul es el odio brillante de amatistas.
Niño azul es la bestia que devoró mis tripas.
{¡Yo tengo un consentido!, entre todos mis chicos…
cuando él está conmigo, sonrío siempre sonrío.
Tú sabes que sonrío, tú sabes que sonrío, tú sabes que sonrío, tú sabes que sonrío, tú sabes que sonrío, tú sabes que sonrío, tú sabes que sonrío…
¡Tú sabes que sonrío!}.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
El niño azul y la condena silenciosa (Cuento)
Al niño azul le gusta el mar, le gusta tanto que cuando cae la noche se marcha a correr en la arena, en los bolsillos de su pantalón lleva puñados de vidrios rotos que va esparciendo aguardando que nadie más camine por allí sin “pagar el precio” , pero a veces él mismo se regresa, se descalza y camina sobre el cristal hiriéndose los pies, una y otra vez en la soledad, si piensa que alguien le observa, frunce el ceño, se muerde los labios, y desaparece: sangrante aun, siempre a prisa, muy a prisa.
