En la noche no podía ser el mismo, mientras por el día prometía cambiar y no hacerlo más, la noche le perdía de nuevo, y como autómata iba marchando tras de ese mismo sueño, aturdido, trastornado, inevitablemente perdido caía de nuevo al abismo, buscando el mismo placer de aquel cuerpo infantil, definitivamente coronado de laureles, increíblemente más fuerte que las estrellas, profundamente más fuerte que su voluntad.
..."Traté el Arte como la realidad suprema, la vida como un mero modo de ficción; desperté la imaginación de la gente de suerte que crease mito y leyenda alrededor de mí; resumí todos los sistemas en un cuento, y toda la existencia en una frase"... Oscar Wilde.
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lunes
Entre los dientes (cuento)
Antes fue dueño de aquel afamado hospital, pero por suerte o destino o ambos quedó en bancarrota y el hospital fue vendido; entonces él vagaba en sus alrededores buscando algo comestible, sobrantes del comedor de médicos o bien de los mismos pacientes internos.
A veces cuando, animado, satisfacía su hambre, entre los dientes se le atoraba un pedazo de uña, un coágulo, un trozo de piel; entonces él continuaba comiendo, sin reparar en ello.
Lleno de vida (cuento)
El muerto fue a comprarse ropa, necesitaba algo para aparentar que “estaba lleno de vida”; escogió una camisa rojo brillante, gafas de las más modernas y unos zapatos del diseñador de moda más famoso del planeta.
Cuando llegó con su novia (que estaba viva) ésta le dijo:
“No sé, algo cambió en ti, estás diferente, es que…me gustan los chicos sombríos, aletargados y absurdos…algo agonizantes….son tan atractivos e interesantes; que te has hecho, Federico?“ El muerto, iracundo, rompió con ella y lamentó el dinero que había gastado a causa de la ingrata muchacha necrófila.
El mal hijo (cuento)
“Mi papá está enfermo, pronto morirá; sí, ojalá, pero ha durado demasiado en cama el viejo, si tan sólo alguien se atreviera a quitarle los tubos, si, así nomas, quitárselos hasta que se asfixie, porque… mejor que muera de una vez, la atención va siempre para él…no sé, yo lo quiero pero....”
-hijo ¿por qué te has quedado tan pensativo?
-por nada mamá, pensaba en que papá debe vivir muchos años más…rezaré por ello.
Gusanos (cuento)
¡Oh, gusanos!, cínicas serpientes microscópicas, adoradores de los cadáveres, ladrones del último rastro de belleza en las mujeres y del último signo de valentía en el hombre; no me tendrán nunca a su disposición, cuando me entierren y ustedes lleguen, pululantes en mis cabellos, burlescos entre los huecos de mi piel, me levantaré como Lázaro y yo los devoraré a ustedes.
Confesiones de un muerto frustrado (cuento)
Confesiones de un muerto frustrado
Bajé al infierno y me senté en un enorme peñasco, había muchos muertos a mi alrededor recién salidos de la vida; busqué con la mirada a Óscar Wilde, a Donatién de Sade, Horacio Quiroga, Charles Baudelaire y Guy de Maupassant, entonces logré verlos a lo lejos; tenía muchas preguntas que hacerles.
Cuando ya estaba por llegar hasta donde estaban vi que se cernía un muro entre ellos y mi persona que tenía esta leyenda:
“sólo muertos vip, prohibido pasar, hablar, invocar o cualquier intento pobre de llamar su atención”
Entonces traté de derribar ese monolito de roca pero no pude, con las manos enrojecidas me dispuse a volver a mi peñasco; finalmente, amargado, desconsolado y pesaroso me conformé con reírme de los suicidas que iban pasando con las muñecas ensangrentadas o el cuello a modo giratorio de 360 grados; uno de ellos se detuvo y me dijo, para trastornarme, “yo ya hablé con todos ellos” y se fue, carcajeándose; tenía la cara pálida y su boca morada, fatalmente despellejada, delataba que se había tragado toda la farmacopea. Suspiré.
Confesiones de un muerto que no estaba muerto
Entonces creí ver algo, algo así como…. ¿cómo te explico? como un túnel y una luz blanca…
Ahora doy entrevistas en programas de psíquicos medianamente famosos.
Confesiones de un muerto satisfecho
Cuando llegué, Oscar Wilde rápidamente lanzó las frases más geniales dedicadas a mí, Baudelaire me invitó de su mejor alcohol y su más selecta marihuana; Poe me recitó El Cuervo, mientras Maupassant, Quiroga y Sade me daban un relajante masaje.
Afuera se escuchaban los gritos de los muertos plebeyos.
Fama (cuento)
Los 2 amigos se pararon en la cima de aquel monte gigantesco, pronto los reporteros sabrían la hazaña y ellos se cubrirían por fin de la fama que merecían. El primer amigo en un falso movimiento resbaló, quedó sujeto de una mano, a gritos pedía ayuda a su colega, si caía era la muerte segura, y esto el otro lo sabía; así que con todas las fuerzas que tenía le aplastó la mano dejándolo caer al vacío; a lo lejos escuchó el golpe seco de la caída. Sonrió.
En tu oscura inocencia (cuento)
En el sótano oscuro y húmedo, mientras él dormía, el diablo se escondía debajo de su cama, y sacando media cabeza le lamía las manos con su lengua negra; él, entre sueños, parecía no enterarse de nada, entonces el diablo sentándose a su lado le decía cosas al oído, le tocaba los cabellos, y chascando los dedos lo hacía levitar, le torcía los brazos y le mordía los pies; le hacía girar las muñecas a 180 grados y le aruñaba las mejillas rosadas.
Un día, mientras jugaba, él se despertó, Satanás, sintiéndose descubierto, corrió a una de las esquinas del sótano; con sus enormes ojos lo miró y no supo qué hacer, entonces él le dijo:
-Cuando llegas, me gusta hacerme el dormido.
Oscar Wilde y el ajenjo
Hola me dijo Oscar Wilde, y con aire soberbio se sentó en el sofá de mi casa, yo le ofrecí ajenjo.
Le pregunté: ¿Oscar qué opinas de las nuevos movimientos literarios, de la vida política y de…?
“Mira Alphie, sírveme más ajenjo, no seas aburrido, y háblame de ti, dime ¿eres casado?”
Edgar Allan Poe: el porque de ya nunca está online en EscribeYa.
Edgar Allan Poe el porque de ya nunca está online en EscribeYa
(Adaptado: este texto lo modifiqué para los lectores de la pagina de mi amigo Regin G. “Escribe Ya. com”)
Edgar, le pregunté mientras fumábamos uno bueno de marihuana, ¿porqué ya nunca estás online en “Escribe Ya”? ¿Te hackearon la cuenta, te aburrió, te enfadaste, tu tarjeta de crédito está vacía y no te dio para el alta de socio, no tienes más ideas nuevas, no te llegan comentarios? Anda cuéntame ya sin más misterios.
Él, desenfadado contestó: “No, no Alphie, se me olvidó la jodida contraseña y me da flojera andar restableciéndola”.
Arthur Rimbaud y Yo en la cafetería
¡Mira! le dije a Arthur Rimbaud en aquella cafetería llena de adolescentes, hoy a los jóvenes no les interesa ser genios (a la mayoría), van por allí fingiéndose emo, punk, o cosas así; no leen, no escriben, sólo envían mensajes de texto y abrevian tanto que parecen jeroglíficos; Arthur me miró fijo y dijo:
“Alphie, ¡Suenas ya como Paul Verlaine! no me vayas a querer disparar también, además todavía en este teatro quedamos unos 10 u 11 buenos actores, recuerda eso”
Yo sonreí y seguí tomándome mi Coca-Cola bien fría, saboreando el cigarro y viendo a los malos actores pasar.
Tú pagas las próximas cervezas Charles Baudelaire
Estábamos en un bar de mala muerte y Charles platicaba de las letanías de Satán, a veces de las flores del mal, yo lo interrumpí y le dije: “¡Si, sí, eso está bien Charlie! pero ¿quién paga las próximas cervezas?” él me miró y me contestó: “Ok, ok Alphie, ya sé que me toca a mí, pero tu invitas los tacos, a falta de algún Croissant”.
Eunice se muere en jueves (cuento)
by Alphie
Cuando la vi por primera vez era invierno, yo observaba detrás de la vidriera del bar de costumbre, su rostro era el de una nena de 13 años, aunque era obvio que tenia mas, ya que ejercía la prostitución en una zona de comercio sexual establecido, donde era necesaria la mayoría de edad, con una coleta y uniformada despertaba cualquier concupiscencia, rara vez me interesaba por cualquier ser humano, pero ella me gustaba secretamente, los meses pasaron y un día se volvió obvio que ella estaba preñada, dejo de asistir y le perdí la pista, por otro lado yo salí del país casi 6 meses.
Cuando la vi por primera vez era invierno, yo observaba detrás de la vidriera del bar de costumbre, su rostro era el de una nena de 13 años, aunque era obvio que tenia mas, ya que ejercía la prostitución en una zona de comercio sexual establecido, donde era necesaria la mayoría de edad, con una coleta y uniformada despertaba cualquier concupiscencia, rara vez me interesaba por cualquier ser humano, pero ella me gustaba secretamente, los meses pasaron y un día se volvió obvio que ella estaba preñada, dejo de asistir y le perdí la pista, por otro lado yo salí del país casi 6 meses.
Ayer volví: allí estaba, ahora lucia dos coletas, pero el uniforme era el mismo, me salí del bar y me puse a distancia, mirándole, de pronto me distraje con la música del ipod, contemplando la nada, entonces alguien me toco, me sobresalte, ¡era ella!, se había cruzado la calle y me decía divertida:
-Despierta, ¿qué miras en el cielo?, ¿son cuervos?, ni siquiera hay estrellas, no te duermas, siempre estás en las nubes-
Yo me sonreí, avergonzado, sentía las mejillas ardiendo como un chiquillo aunque estaba ya lejos de serlo, no sabía que decir, así como llego exclamo divertida:
-¡ya me voy!-
Y desapareció, no entendí porque se me acerco, pero supuse que ya se había percatado desde hacia tiempo de mi deseo y no le resultaba indiferente. Cuando me toco irme, la vi de nuevo caminando por ahí, sin que me viera le seguí a una prudente latitud emocional, por la espalda le tire de una de las coletas y me marche a prisa, ella me gritaba a lo lejos alguna cosa…se que reía y que su risa era un eco delicioso, ya distante, lánguido, casi transparente.
Ella se me acerco y dijo:
-¿Despierta, que miras en el cielo?, ¿son cuervos?, ni siquiera hay estrellas, no te duermas, siempre estás en las nubes-
Otee como se perdía entre los sepulcros, las tumbitas blancas del panteón.
Recuerdo que cuando regresé de mi viaje, fui a buscarle y ya no estaba, estaba otra chica. Conocí que alguien se la había llevado, un jueves, lejos…muy lejos, en un nicho de sangre las coletas revueltas, con las uñas quebradas bañadas en lodo de la terracería.
Así como llego se fue, exclamo divertida:
-ya me voy, tengo que volver debajo de la tierra-
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